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OSWALDO CÁRDENAS GÓMEZ “BUGA” - NARRADOR ORAL ESCENICO

Soy un sobreviviente de la revolución, pero no de la Bolchevique, ni de la cubana, ni mucho menos de la pobre, poca o casi nula revolución colombiana. Soy un sobreviviente del Barrio La Revolución, en Guadalajara de Buga –Valle del Cauca. El pueblo piedad, un pueblo olvidado (excepto en Semana Santa) que vive de la piedad de los narcotraficantes, de su filantropía momentánea y de sus excesos millonarios no catalogados en las revistas del Norte. Donde también llegó, no la mano poderosa del señor, sino la mano negra y donde en la esquina de la fritanga de doña Josefa, en medio de empanadas vallunas o de papas calientes, cuando la plata no alcanzaba, se contaron historias de barrio a ritmo de la mejor salsa.


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viernes, 13 de agosto de 2010

Emilsen (Del Mito a la Verdad)



Muchos se preguntarán ¿quien es Emilsen?, muchos pensaran que es un mito urbano, pero la verdadera respuesta es sencilla, Emilsen es la tía de Carlos Herrera, contemporáneo de la cuadra, exiliado de la cueva. Mas aún, la gente se preguntará ¿quien demonios es Carlos Herrera? y la respuesta, tan fácil como la primera, surge de la nada, Carlos Herrera es sobrino de Emilsen, Vecina de Gaspar, coterránea de la cueva, expropiada de la misma y salvaguarda de los secretos más valiosos de la gente y de este pueblo; su pasado.
Ella se crió en el limbo de la calle 16 con carrera 17, por allá en los años 50’s cuando apenas existían cambuches con cielo por techo, cuando no existía eso del efecto invernadero ni el calentamiento global, la guerrilla era un sueño de izquierda, los televisores era algo que no se conocía, las radio-novelas en amplitud moderada era para la burguesía y los volcanes eran apenas sitios turísticos para alpinistas y cuya actividad solo importaba a un par de técnicos en Ingeominas.
Ella es una mujer menuda, de baja estatura, de cabellos lacios cortos y con una condición particular, su enorme cabeza. Carlos siempre decía que era para almacenar toda la información disponible y tenerla a la mano. Además no sabemos porque, pero le gustaba andar en chanclas, que manejaba perfectamente, pues no era impedimento para huir de las balaceras de la cueva.
Ahora se preguntaran ¿que es la cueva?, La cueva, llamada así por que era una boca-calle que desembocaba a un cruce de 4 esquinas que extrañamente no tenían salida. Fue un lugar mal diseñado desde el inicio, pero estratégicamente usado por las familias dueñas de algunas casas que montaron puntos para la venta de drogas y que construyeron pasadizos entre casas que se comunicaban a otras calles y que la policía nunca detectó cuando hacia allanamientos. Mucho tiempo después, a finales de los 90’s, una alcaldesa (la primera que tuvo este pueblo) medio atrevida, medio bruta, le dio salida a las otras 3 calles, ya no existe tal cueva, y aunque acabaron con las paredes que la limitaban no lograron acabar con el negocio, rentable por cierto, pero las mismas familias y sus vástagos, siguen en pie de lucha por los puntos de venta.
La familia de Emilsen que reunía una gama de deidades poco comunes estaba constituida por su padre Roberto, que se ufanaba de tener el pene más grande y poderoso de la región ya que según palabras de sus allegados, ‘ese aparato’ se levantaba antes que él y se dormía al amanecer, con el fabricó mas de 23 hijos. Su madre, Doña Jacinta, murió al parirla, unos dicen que no soporto los dolores del parto. De sus hermanos, poco se sabe. No jugaron papel importante en su vida y están esparcidos por el territorio nacional. Emilsen bajó del monte, de la finca de sus padres a la edad de 5 años, cuando su padre desapareció después de una de sus borracheras, muchos campesinos lo vieron esa última madrugada borracho subiendo la montaña para llegar a su parcela, pero nunca llego. Algunos dicen que se lo llevaron los duendes que custodiaban la montaña. Emilsen se fue entonces a vivir con su tio Ignacio en el pueblo.
Emilsen es conocida y renombrada en el pueblo por ser la redentora de las almas pasadas en chismes de cuadra y una fiel seguidora de los velorios con comida, tinto y cigarrillo gratis, en cuyo caso, cuando no tenia usaba camándula ajena para hacer el rosario respectivo, a veces era ella quien lo dirigía, inclusive muchas veces la vieron llorando muertos que no conocía. En su haber, sólo se perdió dos velorios, el se su mamá por sobrados motivosl y el del Capitán Mojica por que lo velaron en el batallón a puertas cerradas y no dejaron entrar civiles pues temían de un nuevo atentado contra dicho batallón.
Emilsen, según cuenta Carlitos, era la primera en llegar a escena de cualquier muerto, que por estos lados de la humanidad siempre son bastantes, y exageran los que la conocieron, que muchas veces tuvo que hacerse a un lado para que dicho cuerpo cayera, en otras ocasiones tuvo que correr para que las balas no la alcanzaran. Por esa época no existía "El Caleño", mucho menos "El Tabloide", que es el más contemporáneo, y en el pueblo no circulaba "El Espacio", porque de ser así la profesión de Emilsen no hubiese sido la de vender rifas y lotería, su profesión hubiese sido la de corresponsal de alguno de estos periódicos amarillistas que siempre llegan, al igual que Emilsen en su tiempo, primero que la Fiscalía. Nunca tuvo el don de la escritura, es mas, no se sabe si sabia escribir, pues su tío Ignacio nunca la obligo a ir a la escuela, siempre la obligo a trabajar, pues era un viejo mantenido que vivía de lo que ella producía. Así que sus historias no se tienen por escrito, simplemente están en la memoria de los que la escuchaban mientras revisaban los números de las loterías.
Su recorrido era siempre el mismo, salía de la cueva, visitaba la galería Satélite, después tomaba la carrera 15 en dirección al centro, doblaba en la calle 7ma hasta llegar a la esquina de Mercafé, donde se quedaba hasta eso de la 8 de la noche, hora limite para devolver los billetes no vendidos, y buena hora para ir al velorio o los velorios del día. Al llegar siempre se contactaba con los familiares, y cual periodista empezaba a indagar causas, hechos y circunstancia de muerte, después tomaba su camándula y cuando no llevaba pedía una prestada, y empezaba el rosario, se sabia perfectamente cuales eran los días de los dolorosos, cuales los de los gozosos y cuales los de los gloriosos; y no sólo se sabia cada una de los misterios, se sabia también su historia y porque se rezaban ese día. Al otro día, comentaba todo lo investigado en la tienda de la esquina, a eso de las 10 de la mañana, hora donde todas las señoras, amas de casa, llegan a comprar las cosas para el almuerzo, allí no solo comentaba los datos recolectados en los velorios, también comentaba todos los chismes que recogía en su recorrido;
Pero de la cueva a nuestra esquina es bastante lejos, así que se preguntaran como llegaba todo esto, y la pregunta es valida pero la respuesta también es bien sencilla, primero en los pueblos los chismes andan mas que el Papa, y segundo Carlitos aprendió bien el oficio de su tía, así que el la acompañaba a la tienda, tomaba atenta nota y en las tardes traía las noticias, que en los pueblos siempre son de uso público, hasta nuestra esquina, allí eran recolectadas, comentadas en la casa y luego nuestras madres las discutían al otro día en la tienda de Ofelia casi a la misma hora, las 10 a.m., pero con un día de retraso. Así fue como se conoció la verdad sobre Gaspar, se conoció el recorrido de los túneles que comunicaban la cueva, pero lo que si nunca se creyó, es que uno de los túneles de la cueva estaba comunicado con el túnel que va desde la Basílica del Señor de los Milagros hasta la piedra de Panduro(1), y muchas otras versiones de los hechos del pueblo y a la falta de mas versiones, la única se toma por verdad. Además nunca nadie desconfió de las capacidades de investigación de Emilsen, mucho menos de las capacidades de Carlitos para reproducir fielmente toda esta información.
Así transcurrieron casi 40 años de la vida de Emilsen, entre rifas, loterías, muertos y velorios; pero la vida da muchas vueltas, se cansó un día que su tío la explotara, además cuentan las malas lenguas que él muchas veces intento abusar sexualmente de ella, así que ella decidió irse y abandonar su casa y de esta manera la cueva. Claro que no se mudó muy lejos, así que seguía visitando a diario la misma tienda de su esquina, siguió contando sus historias, y Carlos siguió escuchándolas. Pero la plata empezó a rendir cada vez menos, ya bien, por la alta inflación y ya bien porque sus gastos aumentaron, ahora tenia que pagar arriendo, cosa que no pagaba cuando vivía donde su tío, y aunque había abandonado la casa de él seguía llevándole los tres golpes obligatorios de cada día. Emilsen empezó a buscar nuevas fuentes de ingreso, pero le eran esquivas, empezó a salir desde mas temprano para ver si así vendía mas sus rifas y lotería, inclusive empezó a ofrecer sus juegos de azar en los velorios a los cuales asistía, pero nada de esto le funcionaba, cada vez estaba mas endeudada en la tienda.
Pero de un momento a otro las cosas la vida de Emilsen empezó a cambiar, ya se le veía menos por la galería satélite, y al cabo de pocas semanas nadie la volvió a ver en la esquina de Mercafe, y nadie sabia en que pasos andaba, pero la verdad, y esta si es confirmada es que Emilsen, convencida por una de sus amigas decidió aprender las artes del esoterismo y paso de ser la corresponsal de pueblo a ser su pitonisa, lo que no sabia Emilsen es que en ese mercado había mucha oferta, tenia que entrar a competir con pitonisas mas experimentadas como "Meisi", "Doña Orsinda" y otras mas que curaban los males de pueblo: el mal de ojo, el descuaje, la culebrilla y la magia negra, además avizoran el futuro de la gente.
Al principio Emilsen tuvo acogida entre la gente, pues era conocida por la "lengua viperina" que ella tenia, así que pensaron que en este arte seria buena, pero poco a poco fue perdiendo acogida, los niños no se curaban del mal de ojo, las mujeres seguían perdiendo a sus maridos, no traía ni a un perro de vuelta, así que este al igual que sus chismes corrieron por el pueblo y a Emilsen ya nadie la visitaba, además en un pueblo la gente es muy tradicionalista, es mejor malo conocido que bueno por conocer. "Meisi" y "Doña Orcinda" fueron recuperando su clientela, y a Emilsen nadie la volvió a buscar.
Decidió volver a su antigua profesión, pero vaya sorpresa, porque gracias a los avances tecnológicos de la humanidad, el chance y las rifas ya se hacían en computador, y ella no sabia del funcionamiento de estos; Mercafe se había incendiado, y ya no existía, ahora había algo que se llamaba dizque Olímpica; y en cuanto a la lotería ya habían muchos, ya que para esta época habían escaseado los narcos en Buga y el desempleo era notable, y este gremio estaba mas que repleto. Bajo este panorama desolador, Emilsen solo vivió unos pocos años gracias a la bondad de sus familiares y amigos, después murió, sola en su habitación arrendada, y a pesar de que ella había ido a todos los velorios de la gente del pueblo, al de ella solo fue ‘Carlitos’ tal vez por ser su sucesor, tal vez por que murio un 24 de diciembre y el mundo entero estaba en otro cuento o talvez por indiferencia humana. Su único legado es le sobrenombre que se le pone a la vieja chismosa de barrio: EMILSEN.


[1] La piedra de panduro en una piedra que esta ubicada en las faldas de la cordillera central cerca de Buga, y el mito dice que desde esta piedra existe un túnel que la comunica con el altar del señor de los milagros. Esto es un mito urbano que nunca ha sido comprobado.

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